Venia pensando al respecto de la efectividad de los festivales de música a desarrollarse en Capital Federal en cuanto se anunció la grilla provisoria del Pepsi Music 2007. Tenia mis dudas pero preferí esperar a que el evento se desarrollase para sacar conclusiones, y creo que mis expectativas a priori concuerdan con el veredicto que se dio con respecto al festival: 0 ideas, un público abúlico que al parecer está más ocupado en el merchandising que en encontrar bandas nuevas, 0 sorpresas e innovacíon... en resumen, 'las infinitas posibilidades' de las que habla el slogan del festival no dejan de ser siempre las mismas, o no tanto, veamos
Por un lado creo que el festival organizado como se venia organizando en estos últimos años, en la etapa post cromañón de nuestro rock, ha perdido su efectividad por una simple razón: las bandas principales crecieron mucho a partir de estos festivales, al punto de ya no necesitarlos más. Varios conjuntos vieron crecer exponencialmente sus convocatorias gracias a sus presentaciones en el Quilmes Rock y posteriormente en el Pepsi Music, pero han alcanzado un volúmen de público por su cuenta, que ya no es necesario presentarse en este tipo de festivales. Prueba de esto es la grilla de este año ya que estuvieron ausentes: Babasónicos, Catupecu Machu (que tocó 4 temas pero porque pintó), Los Piojos (que a priori nunca necesitaron de los festivales pero a veces se suman) y varias bandas de menor envergadura como La Mancha de Rolando o los Ratones Paranoicos. Un caso para considerar es el de Las Pelotas, que no anunciaron su show hasta no presentarse por su cuenta en Ferro hace un par de meses. Café Tacuba convocó unas 8 mil personas y al parecer no se vivió el fervor que sí hubo en sus presentaciones por su cuenta en La Trastienda.
Cual es el complemento a la ausencia de las grandes bandas? que el semillero de bandas medianas está estancado por las prohibiciones y problemas a la hora de conseguir lugares para tocar. Por un lado estos festivales les resultan bastante útiles, pero las condiciones contractuales leoninas que presentan los organizadores fácilmente amedrentan a cualquiera que quiera mostrar su música. A esto se le puede agregar el conglomerado Pop Art que prioriza a sus artistas, que aún con difusión están complicados para tocar (así que imaginense a los que no tienen contrato con Pop Art que ni siquiera tienen la difusión) Así el mapa del rock nacional se está pareciendo al del fútbol nuestro de cada día: unos pocos enormes y el resto que se arregle como pueda, con Pop Art ocupando el doble rol de AFA/TyC aunque La Mega también podría ser parte del combo.
Así los organizadores han tenido que salir a buscar opciones con artistas extranjeros tales como Marylin Manson o los Black Eyed Peas o aburridas bandas tributo como The Australian Pink Floyd o The Wailers (que a esta altura deben vivir todo en una casa tomada de Caraza porque tocan como 25 veces al año por nuestras pampas). Pero parece que esto no alcanza del todo, porque aunque entradas se vendan ya que el rock sponsorizado es un evento social que va más allá de ir a un recital de rock, sino que ya tienen que ver con el marketing, el status y demás palabras en inglés; la sensación que queda es que este modelo de festivales se ha agotado, porque se ha agotado uno de los componentes esenciales que debería tener el rock: la sorpresa
Mostrando entradas con la etiqueta Análisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Análisis. Mostrar todas las entradas
jueves, 4 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)